Santiago es una ciudad que siempre se está construyendo. No sólo es el centro, sino que sucede en todas las comunas de la capital. Parece como si nos encontráramos frente a una carrera de la construcción, en donde el futuro de cualquier terreno se ve negro, las viejas construcciones tienen los días contados y se convertirán irremediablemente en oficinas o en espacios habitacionales modernos, en donde lo moderno no significa exactamente moderno, sino más bien rápido, eficiente y rentable.
En este afán por construir se destruye la vieja arquitectura santiaguina, se tiran abajo edificios históricos y se reemplazan con torres color "beige" de las que cuelgan carteles que anuncian la llegada de los pilotos.
La modernidad que nos han traído no me parece bella ni moderna, muy por el contrario, creo que se trata de construcciones apagadas, feas y vacías. Si esta es la modernidad que nos corresponderá presenciar y habitar a nosotros como santiaguinos, no puedo evitar sentirme defraudado, ya que incluso la antigüedad me parece mucho mejor.
Tampoco quisiera proteger ciegamente todos los viejos edificios, ya que mis intereses no son particularmente las construcciones antiguas, sino simplemente las que son bellas y nos parecen atractivas. No queriendo caer en el cliché del Barrio Lastarria, me gustaría sugerir este conjunto de calles como una buena manera de mantener lo antiguo, que en este caso es, además, bello, según Jonathan Franklin:
"Con los índices más bajos de crímenes violentos en el continente, Santiago es una ciudad en la que puedes bajar la guardia. Si estás deseoso de trasladarte, recomendamos escapar de las estériles comodidades de los barrios de clase alta (Vitacura, La Dehesa, Lo Barnechea) y mudarse al Barrio Lastarria en la vieja ciudad, que ha rescatado lo poco que queda de la herencia arquitectónica de la capital."
Revista Monocle #10. Property Prospectus - Santiago. Febrero 2008
09 April, 2008
Texto "Visite Piloto"
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